MAFALDA Y
SARAI
Había
una vez una niña llamaba Mafalda su amiguita llamada Saray. A pesar de ser tan
jóvenes, como eran muy pobres, iban desesperadas
en busca de un empleo. Un tiempo después lo encontraron, era para
pintar, como ellas tenían mucha capacidad aceptaron el empleo. Al día siguiente fueron con el patrón que les iba a mostrar el apartamento y se pusieron
a pensar ¿Que pintaremos? Luego de tomar
la decisión correctamente se pusieron a dibujar.
Tocaron
la puerta, abrieron, no era nadie voltearon a mirar y vieron unas hermosas pinturas
que habían dejado a allí.
Al
momento llegó el patrón, se sorprendió
de los hermosos dibujos, se dió cuenta que eran de ellas y quedó satisfecho de lo que habían hecho;
entonces les pagó muy bien. Desde allí la gente vió sus pinturas y les gustó mucho. Así, eran llamadas para que pintaran con
frecuencia. Con el tiempo, sus pinturas
se convirtieron en obras de arte. Desde allí Mafalda y Saray nunca más pasaron
necesidades.
Diana Sofía Potes

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