jueves, 21 de mayo de 2015



 MAFALDA Y SARAI


   Había una vez una niña llamaba Mafalda  su amiguita    llamada Saray.  A pesar de ser tan jóvenes, como eran muy pobres,  iban desesperadas en busca de un empleo. Un   tiempo después  lo encontraron, era para pintar, como ellas tenían mucha capacidad  aceptaron el empleo.  Al día siguiente fueron con el patrón  que les iba a mostrar el  apartamento y se pusieron a pensar  ¿Que pintaremos? Luego de tomar la decisión correctamente se pusieron a dibujar.

       Tocaron la puerta, abrieron, no era nadie voltearon a mirar y vieron unas hermosas pinturas que habían dejado a allí.


Al momento llegó el patrón, se    sorprendió de los hermosos dibujos, se dió cuenta que eran de ellas    y quedó satisfecho de lo que habían hecho; entonces les pagó muy bien. Desde allí la gente vió sus pinturas y les gustó mucho.  Así, eran llamadas para que pintaran con frecuencia.  Con el tiempo, sus pinturas se convirtieron en obras de arte. Desde allí Mafalda y Saray nunca más pasaron necesidades.

Diana Sofía Potes

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